Irse al garete

Ayer leyendo un artículo de Gabriel Pacheco, un necesario para mi, aumenté un término más a mi lista de palabras favoritas, posiblemente por ahora la más.

GARETE: Quedar o irse al garete, se refiere a una embarcación que por haber perdido sus anclas, tener una avería en sus máquinas u otra causa cualquiera, se mueve impulsada por la fuerza del viento, del mar o de la corriente. Cuando le ocurre tal accidente a un buque navega, en general, atravesado a la fuerza impulsiva que lo arrastra o empuja, por lo cual la influencia de la pala del timón es nula y el buque marcha al capricho de la resultante de los tres elementos que lo impulsan, guiñando, al principio, hasta que una vez atravesado encuentre su posición de equilibrio, más o menos estable.

De vez en vez me gusta irme al garete o mandar a algunos al garete, he encontrado una forma poética de insultar: ¡vete al garete! 

Antes de eso, por ser la nueva palabra favorita, le dedico esta serie a dos tintas que me ocupó hoy, porque en el fondo creo que irse al garete no esta nada mal…

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